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Con diez años de carrera y tres lanzamientos internacionales como socio musical de Esperanza Spalding, el pianista argentino Leo Genovese estuvo en mes de junio en Europa para presentar por primera vez en el Viejo Continente su proyecto acompañado del contrabajista Demian Cabaud y el baterista Francisco Mela, tras presentar su proyecto solista en el mítico Village Vanguard de Nueva York y cautivar a medio mundo como miembro del Spring Quartet con Joe Lovano, Jack DeJohnette y Esperanza Spalding y del quinteto que formó con la propia Spalding, Herbie Hancock, Wayne Shorter y Terri Lyne Carrington.
Esta es la entrevista que Leo concedió a Marc Mariñas, colaborador de BA Jazz Magazine en Barcelona, con motivo de su visita, el pasado 2 de junio, al barcelonés Jamboree Jazz Club.

Hola, Leo. ¿Qué tal la gira por Europa?
La gira por Europa fue tremenda. Alta onda los sitios donde pudimos compartir con el público, desde la intimidad y la desnudez del alma, lo que estamos haciendo con Francisco y Demian.

¿Qué has venido a presentar?
El sonido del trío en sincera búsqueda. Somos una familia viajera democrática y paciente. Hace 13 años grabamos nuestro disco y recién este año hemos venido a visitar el continente europeo para compartir nuestro sonido. Más que presentar ciertas composiciones, cierto concepto o cierto proyecto o estética, vinimos a presentar el sonido en crudo de nuestro grupo, el estado de pesquisa constante que nos magnetiza, nos vulnera y nos invita una vez más a imaginarnos como canales del mundo espiritual y toda su mística.

¿Qué has descubierto durante la misma?
He redescubierto cuánto quiero a mis hermanos en el trío y que fácil que es viajar con gente que uno siente como familia, así como la importancia de mantener un grupo de amigos y músicos juntos a través de los años. Además, creo que el amor que compartimos por esta música, su tradición, sus raíces… nos hace crecer como individuos y como grupo. Somos eternos estudiantes de este arte y sus formas.

¿Qué diferencias has encontrado entre la manera de entender el jazz en Europa y en América?
No sé si hay diferencias… Tal vez, pero no me concentro en ellas. Lo que sí entiendo es que hay una cosa llamada swing que se siente dentro y que cambia el estado de ánimo de las personas y altera la cualidad de las cosas. La danza viene desde la profundidad de los seres. Cuando este elemento se escucha y se practica, los continentes se hermanan, se acercan los pueblos y nos unificamos como raza humana.

Ahora llegas a España. ¿Qué te parece el estado de salud del jazz de aquí?
¡Súper! Está lleno de músicos tremendos, hay muy buenos clubs para tocar, donde nos han tratado súper lindo y nos han hecho sentir como en casa, y los públicos son muy lindos, ya que te regalan un silencio que invita a una búsqueda honesta y profunda.

¿Qué músicos conocías?
La lista es muy grande, enorme. Grandes músicos y amigos que viven y son de acá y que representan a España por el mundo cada vez que tocan.

¿Has descubierto algo o a alguien nuevo estos días?
Siempre estoy descubriendo gente y tocadores nuevos. Siempre estoy escuchando sonidos y músicas de todos los tiempos y lugares.

¿Qué nos recomiendas del jazz argentino?
Argentina es un país enorme y muy diverso. Hay muchos tipos de música improvisada, algunas muy antiguas, que no son concebidas o vistas como jazz por la gente, cuando para mí si algo es improvisado, es jazz, aunque no tenga las características por las cuales reconocemos al jazz como tal… Es lindo recorrer el territorio nacional argentino y encontrarse cara a cara con las leyendas ancestrales de mi pago… Escuchen mucho y descubran la cantidad de arte que hay en Argentina. Hay un talento tremendo y una fuerza abismal de los creadores de música. Una manera de concebir la búsqueda sonora muy linda. ¡Escuchen!

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