¿Querés aprender jazz? Estudiar un instrumento, improvisar, comprender el lenguaje del jazz y encontrar una voz propia requiere mucho más que acumular horas de práctica. También hace falta saber cómo estudiar, cómo escuchar, cómo equivocarse y cómo construir un camino musical propio.

En este artículo de BA Jazz Magazine recuperamos 12 consejos de Wynton Marsalis, uno de los músicos y educadores más influyentes del jazz contemporáneo, y los pensamos desde la práctica cotidiana de cualquier músico o música que quiera aprender jazz.

Marsalis es una figura central de la escena del jazz desde la década de 1980. Como trompetista, compositor y director, se convirtió en uno de los principales referentes del movimiento conocido como Young Lions, asociado a una recuperación de la tradición del jazz acústico y de sus principales lenguajes históricos.

Pero su importancia no está solamente en sus discos. Una de sus grandes contribuciones fue, precisamente, su trabajo educativo y de difusión de la historia del jazz. Y es justamente desde ese lugar que estos consejos resultan especialmente interesantes para quienes están empezando a estudiar jazz o quieren profundizar su formación.

 

1. Buscá alguien que te enseñe

 

El primer consejo de Marsalis es “Seek out instruction”, es decir, buscar enseñanza.

Claro que es posible aprender muchas cosas de manera autodidacta. Hoy tenemos acceso a libros, grabaciones, videos y cursos de jazz de todo tipo. Pero tener un buen profesor o, mejor todavía, un mentor, puede acelerar muchísimo el proceso.

Aprender jazz no significa solamente aprender escalas, acordes o técnicas de improvisación. También implica comprender el lenguaje, la historia, la armonía, el ritmo, la escucha, la interpretación y hasta la manera de desenvolverse como músico profesional.

Un buen docente puede ayudarte a ordenar ese enorme universo de información, detectar errores, organizar tu práctica y evitar que pierdas tiempo estudiando cosas que todavía no necesitás.

Para quienes vivimos fuera de Estados Unidos, donde el jazz no forma parte de la tradición cultural cotidiana de la misma manera, contar con alguien que nos acerque a ese universo puede ser todavía más importante.

 

2. Escribí un calendario de estudio

 

El segundo consejo es “Write out a schedule”: escribir una agenda o calendario de práctica.

No alcanza con decir “voy a estudiar más”. Tener una planificación concreta ayuda a transformar una intención en un hábito.

Podés anotar qué estudiaste, cuánto tiempo le dedicaste y qué aspectos necesitás retomar. Incluso puede funcionar como un verdadero diario de estudio.

Pero atención: una planificación demasiado ambiciosa también puede jugar en contra. Es preferible una rutina posible de sostener que un programa perfecto que abandonemos después de una semana.

Si querés aprender jazz, la constancia suele ser mucho más importante que estudiar muchas horas de manera ocasional.

 

3. Establecé objetivos concretos

 

“Set goals”: establecer objetivos.

“Quiero tocar mejor” no es un objetivo suficientemente preciso.

Es mucho más útil preguntarse qué queremos mejorar exactamente. Por ejemplo: trabajar los ataques en el registro agudo, mejorar la afinación, desarrollar el swing, aprender determinado estándar o incorporar determinado recurso armónico a nuestras improvisaciones.

También conviene establecer objetivos a corto, mediano y largo plazo.

Un objetivo concreto tiene otra ventaja: permite saber si estamos avanzando.

Si querés mejorar tu sonido, por ejemplo, podés dividir ese objetivo enorme en pequeñas metas: trabajar los graves durante una semana, los agudos durante otra, determinados ejercicios de respiración o articulación, etcétera.

Así, aprender jazz deja de ser una idea abstracta y se convierte en un camino de pequeños pasos.

 

4. Concentrate

 

El cuarto consejo es “Concentrate”.

Y parece obvio, pero no siempre lo hacemos.

Una práctica de diez minutos realizada con absoluta atención puede ser mucho más productiva que dos horas tocando mecánicamente.

Repetir es fundamental para aprender un instrumento, pero la repetición tiene que ser consciente. Hay que escuchar qué estamos haciendo, detectar qué cambia y prestar atención a nuestro cuerpo, al sonido y al movimiento.

No se trata solamente de “hacer horas”. Se trata de aprovechar esas horas.

 

5. Relajate y practicá lentamente

 

“Relax and practice slowly.”

Probablemente uno de los consejos más repetidos por profesores de prácticamente todos los instrumentos.

La velocidad llega con la práctica. Intentar tocar rápido desde el comienzo muchas veces significa practicar también los errores a gran velocidad.

Por eso es fundamental trabajar lentamente, con concentración y relajación.

Antes de tocar puede ser útil preparar el cuerpo: respirar, aflojar tensiones, revisar la postura y prestar atención a los músculos involucrados.

La buena postura y la relajación no son detalles menores. También ayudan a concentrarse y a aprovechar mejor el tiempo de estudio.

 

6. Practicá durante más tiempo aquello que te resulta difícil

 

“Practice hard things longer.”

Cuando estamos estudiando un estándar y llegamos a una frase complicada, muchas veces hacemos algo bastante poco eficiente: volvemos al principio del tema y lo tocamos nuevamente hasta llegar al mismo lugar… para volver a equivocarnos.

Una alternativa es “poner entre paréntesis” aquello que cuesta.

Podemos estudiar el tema completo para comprender su estructura y, después, aislar esa frase problemática.

Practicarla más lentamente, cambiar la tonalidad, dividirla en fragmentos o trabajarla de distintas maneras permite atacar realmente el problema.

Si querés aprender jazz, aprender a aislar las dificultades es una herramienta fundamental.

 

7. Practicá con expresión

 

“Practice with expression.”

Este consejo tiene una particularidad: no necesariamente significa lo mismo para un principiante que para un músico avanzado.

Cuando recién empezamos, probablemente nuestra atención esté puesta en cuestiones básicas: tocar las notas correctas, mantener el ritmo, comprender la armonía y controlar el instrumento.

Con el tiempo aparece otra dimensión: la expresión.

Si vas a estudiar un estándar de jazz con swing, tiene sentido practicarlo desde el comienzo teniendo presente ese swing. No estudiar primero como si fuera una partitura completamente neutra para intentar agregarle musicalidad después.

Pero tampoco hay que obsesionarse con encontrar una identidad propia inmediatamente.

Construir una voz personal lleva tiempo. La técnica, la experiencia, la escucha y la exposición a diferentes músicas van formando lentamente esa identidad.

 

8. Aprendé de tus errores

 

“Learn from your mistakes.”

Este puede ser uno de los consejos más importantes para cualquier persona que quiera aprender jazz.

El error no necesariamente significa que estamos fracasando. Muchas veces es información.

Si constantemente nos equivocamos en un determinado salto interválico, en una determinada figura rítmica o cuando aparecen muchas notas juntas, ahí hay una pista sobre qué debemos practicar.

El problema aparece cuando la frustración nos impide analizarlo.

En lugar de pensar “soy malo para esto”, podemos preguntarnos:

¿Qué está mostrando este error sobre mi forma de estudiar?

Los errores pueden convertirse en una especie de mapa de aquello que todavía necesitamos desarrollar.

 

9. No presumas: poné la música primero

 

El noveno consejo de Marsalis es “Don’t show off”: no presumir.

Pero esto no significa tocar siempre por debajo de nuestras posibilidades.

Hay música que exige virtuosismo. Si estamos tocando un tema extremadamente rápido, tenemos que poder responder a esa exigencia. Si una composición requiere un determinado registro, volumen, articulación o energía, nuestro instrumento tiene que estar preparado.

El problema aparece cuando intentamos demostrar todo lo que sabemos aunque la música no lo necesite.

Una balada no necesariamente necesita velocidad. Una canción íntima quizá no necesita que toquemos al máximo de volumen. Un acompañamiento no necesita competir con el solista.

La verdadera madurez musical también consiste en saber cuándo tocar y cuándo no hacerlo.

No se trata de falsa modestia. Se trata de poner la música primero.

 

10. Pensá por vos mismo

 

“Think for yourself.”

El jazz es una música que sucede en tiempo real. Incluso cuando existe una estructura, hay algo imprevisible en cada interpretación.

Por eso no alcanza con ejecutar correctamente instrucciones.

Hay que escuchar.

Escuchar al resto de la banda, escuchar lo que está sucediendo en el momento y tener la capacidad de tomar decisiones.

Un buen músico no solamente sabe qué tiene que tocar: también sabe reaccionar cuando algo inesperado sucede.

Esa capacidad de resolver problemas es una parte fundamental de la improvisación y también una de las razones por las que aprender jazz puede ser una experiencia tan enriquecedora.

 

11. Sé optimista

 

El consejo número 11 es “Be optimistic”.

En el estudio, una actitud constructiva ayuda a atravesar la frustración. Si cada error se convierte en una razón para abandonar, avanzar resulta muy difícil.

Pero hay algo todavía más interesante cuando pensamos en la improvisación.

Un error durante una actuación puede convertirse, en determinadas circunstancias, en una nueva posibilidad musical.

Una nota inesperada puede transformarse en una frase. Un accidente rítmico puede abrir otra dirección. Algo que inicialmente parecía un problema puede terminar generando una idea interesante.

Por supuesto, no siempre sucede. Pero para que exista esa posibilidad tenemos que ser capaces de seguir tocando.

La capacidad de adaptación es una de las grandes herramientas del improvisador.

 

12. Buscá conexiones

 

El último consejo es “Look for connections.”

Marsalis plantea que la disciplina que desarrollamos para volvernos buenos en una actividad puede ayudarnos también en otras áreas de nuestra vida.

Y la música está llena de esos aprendizajes.

Estudiar un instrumento puede enseñarnos paciencia, concentración, disciplina, capacidad de observación y tolerancia a la frustración.

Cada instrumento, además, tiene sus propias enseñanzas.

El canto, por ejemplo, obliga muchas veces a trabajar con el cuerpo, la respiración y la exposición frente a otras personas. Algunos ejercicios pueden incluso resultar extraños o ridículos al principio. Aprender a atravesar esa vergüenza también puede modificar nuestra relación con otras situaciones de la vida.

Por eso estudiar música no consiste solamente en aprender a tocar.

También podemos aprender a través de la música.

 

¿Qué podemos aprender de Wynton Marsalis?

 

Los 12 consejos de Wynton Marsalis tienen algo en común: no hablan solamente de técnica.

Hablan de cómo estudiar.

Buscar un buen maestro, organizar la práctica, establecer objetivos, concentrarse, trabajar lentamente, aislar las dificultades, desarrollar la expresión, aprender de los errores, poner la música por encima del ego, pensar de manera independiente, mantener una actitud constructiva y buscar conexiones.

Son principios que pueden aplicarse a prácticamente cualquier instrumento y a cualquier nivel.

Y quizás esa sea una de las mejores cosas de aprender jazz: el proceso no termina cuando aprendemos un acorde nuevo, un estándar o una escala. Cada nuevo conocimiento abre otra pregunta.

En BA Jazz Magazine creemos justamente en esa idea: que estudiar jazz también es aprender a escuchar, a pensar, a crear y a encontrar una voz propia.

Ahora queremos saber qué pensás vos.

¿Cuál de estos 12 consejos te resulta más útil? ¿Estás estudiando jazz? ¿Tenés un profesor o mentor? ¿Cómo organizás tu práctica?

Contanos en los comentarios y seguí explorando los contenidos de BA Jazz Magazine para encontrar más herramientas, cursos y materiales para aprender jazz.

 

 

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