Un solo año, una revolución musical

 

Existen pocos momentos en la historia de la música que puedan señalarse como un verdadero punto de inflexión. Para el jazz, ese momento fue 1959. En apenas doce meses coincidieron acontecimientos que transformaron el rumbo del género: fallecieron dos de sus mayores figuras, aparecieron algunos de los discos más influyentes de todos los tiempos y comenzaron a gestarse movimientos que cambiarían para siempre la manera de entender la improvisación, la composición y el lenguaje jazzístico.

Mientras el bebop ya había revolucionado el panorama durante la década anterior y el hard bop alcanzaba su madurez, nuevos caminos comenzaban a abrirse. El jazz modal y el free jazz emergían como propuestas innovadoras que ampliarían las posibilidades creativas de generaciones enteras de músicos.

A continuación repasamos algunos de los álbumes fundamentales que convierten a 1959 en uno de los años más importantes de la historia del jazz.

 


El adiós a dos leyendas

 

1959 también fue un año de pérdidas irreparables. En pocos meses fallecieron Lester Young y Billie Holiday, dos artistas fundamentales cuya influencia sigue siendo inmensa.

Lester Young revolucionó el lenguaje del saxofón tenor con un fraseo elegante y relajado que marcaría a músicos como Stan Getz y Paul Desmond. Billie Holiday, por su parte, dejó un legado interpretativo único gracias a una forma de cantar profundamente emocional, capaz de transformar cualquier canción en una experiencia íntima.

Sus muertes simbolizaron el final de una era justo cuando el jazz comenzaba otra de sus grandes transformaciones.

 


The Shape of Jazz to Come: el nacimiento del free jazz

 

En mayo de 1959, Ornette Coleman ingresó al estudio para grabar The Shape of Jazz to Come, un álbum que sería publicado en noviembre de ese mismo año y que anticiparía una auténtica revolución.

Acompañado por Don Cherry, Charlie Haden y Billy Higgins, Coleman presentó una música que rompía con muchas de las convenciones armónicas del jazz tradicional. La improvisación adquiría una libertad inédita y las estructuras comenzaban a diluirse.

Dos años más tarde llegaría Free Jazz, su obra más conocida, pero las semillas de ese movimiento ya estaban claramente presentes en este disco imprescindible.

 


Mingus Ah Um: la visión única de Charles Mingus

 

Si existe un álbum imposible de confundir con cualquier otro es Mingus Ah Um.

Publicado en octubre de 1959, reúne algunas de las composiciones más importantes de Charles Mingus y muestra su extraordinaria capacidad como compositor y arreglador.

El disco combina blues, gospel, swing y elementos de la música clásica dentro de un lenguaje completamente personal. La riqueza de sus arreglos y la interacción entre los músicos lo convierten en una de las obras más originales del jazz moderno.

Entre sus momentos más emotivos se encuentra «Goodbye Pork Pie Hat», un homenaje escrito tras la muerte de Lester Young y considerado uno de los grandes clásicos del repertorio jazzístico.

 


Moanin’: el hard bop en su máxima expresión

 

Aunque fue grabado a fines de 1958, Moanin’ de Art Blakey & The Jazz Messengers se consolidó como uno de los discos fundamentales de esta etapa y suele incluirse entre las obras que definieron el cambio de época.

Con composiciones de Benny Golson y el inolvidable tema que da nombre al álbum, escrito por Bobby Timmons, el disco representa perfectamente el espíritu del hard bop: energía, blues, gospel y un swing arrollador.

Es una de las mejores puertas de entrada para quienes desean descubrir este estilo.

 


Kind of Blue: el disco que cambió el jazz para siempre

 

Si hubiera que elegir un solo álbum para representar la revolución de 1959, probablemente sería Kind of Blue, de Miles Davis.

Grabado entre marzo y abril y publicado en agosto de ese mismo año, no solo se convirtió en el disco de jazz más vendido de la historia, sino también en una obra que redefinió el lenguaje de la improvisación.

El sexteto reunía a algunos de los músicos más extraordinarios del momento:

  • Miles Davis (trompeta)
  • John Coltrane (saxo tenor)
  • Cannonball Adderley (saxo alto)
  • Bill Evans (piano)
  • Wynton Kelly (piano en «Freddie Freeloader»)
  • Paul Chambers (contrabajo)
  • Jimmy Cobb (batería)

Basado en el jazz modal, el álbum abrió nuevas posibilidades para improvisar sin depender de complejas progresiones armónicas, ofreciendo un enfoque más abierto y melódico.

Más de seis décadas después continúa siendo una referencia obligatoria para cualquier amante del jazz.

 


Time Out: cuando el ritmo rompió las reglas

 

Ese mismo año apareció otro clásico absoluto: Time Out, de The Dave Brubeck Quartet.

El álbum se hizo mundialmente famoso gracias a «Take Five», composición de Paul Desmond que se convirtió en uno de los temas de jazz más reconocibles de todos los tiempos.

Sin embargo, su importancia va mucho más allá de ese éxito. Brubeck exploró métricas poco habituales como 5/4, 9/8 y 6/4, demostrando que la experimentación rítmica podía ser accesible para el gran público.

Es un disco sofisticado, pero sorprendentemente fácil de disfrutar.

 


Giant Steps: una revolución armónica

 

Aunque fue publicado en 1960, Giant Steps fue grabado durante 1959 y representa otra de las grandes transformaciones nacidas en ese año.

John Coltrane llevó la armonía del jazz a un nivel completamente nuevo mediante progresiones que hoy se conocen como los «Coltrane Changes».

La velocidad de los cambios tonales y la exigencia técnica del repertorio hicieron que el álbum se transformara rápidamente en un desafío para generaciones de músicos.

Paradójicamente, muchos de los intérpretes que participan en Kind of Blue también aparecen aquí, aunque el resultado sonoro es completamente distinto.

 


Bill Evans y una nueva forma de entender el piano

 

Otro de los protagonistas de este período fue Bill Evans, cuyo álbum Portrait in Jazz apareció en 1959.

Su manera de concebir el trío de piano influyó profundamente en la historia del jazz moderno. El diálogo constante entre piano, contrabajo y batería reemplazó la tradicional relación de acompañamiento, dando lugar a una interacción mucho más libre.

Su sonido delicado, refinado y profundamente lírico continúa siendo una influencia para pianistas de todo el mundo.

 


Un año irrepetible

 

Resulta difícil encontrar otro año que haya concentrado semejante cantidad de obras maestras.

En apenas doce meses convivieron el hard bop de Art Blakey, la sofisticación compositiva de Charles Mingus, la libertad de Ornette Coleman, la revolución modal de Miles Davis, la innovación rítmica de Dave Brubeck, la exploración armónica de John Coltrane y el lirismo de Bill Evans.

Cada uno abrió un camino diferente, pero todos contribuyeron a ampliar el universo del jazz.

Más de sesenta años después, estos álbumes siguen sonando actuales y continúan siendo una referencia imprescindible para músicos, estudiantes y oyentes de todo el mundo.

Si todavía no los escuchaste completos, quizás este sea el mejor momento para hacerlo. Pocas veces un solo año dejó una huella tan profunda en la historia de la música.

 

 

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