Hablar de los mejores discos de guitarra jazz implica necesariamente meterse en un terreno subjetivo. La historia del instrumento está llena de grandes nombres, estilos y grabaciones imprescindibles. Django Reinhardt, Charlie Christian, Wes Montgomery, Kenny Burrell, Grant Green, Jim Hall, Joe Pass, George Benson, Pat Martino, John Scofield, Bill Frisell y Pat Metheny son apenas algunos de los músicos que transformaron la manera de entender la guitarra dentro del jazz.
Por eso, esta no pretende ser una lista definitiva. Es una selección de cinco álbumes que, por su calidad musical, influencia y relevancia histórica, permiten recorrer diferentes maneras de entender la guitarra jazz.
La historia del instrumento había comenzado mucho antes. Durante buena parte de la primera mitad del siglo XX, la guitarra cumplía principalmente una función rítmica dentro de las grandes orquestas. La aparición de la guitarra eléctrica cambió esa situación y uno de los músicos fundamentales en esa transformación fue Charlie Christian.
Christian desarrolló junto a Benny Goodman, entre 1939 y 1941, un lenguaje revolucionario para la guitarra eléctrica. Sus grabaciones fueron posteriormente reunidas en distintas compilaciones, entre ellas Solo Flight: The Genius of Charlie Christian, pero como nunca grabó un álbum de estudio como líder en el sentido moderno del término, queda fuera de esta selección de cinco discos propiamente dichos.
A partir de Christian, la guitarra se convirtió definitivamente en una voz solista dentro del jazz. Las cinco grabaciones que siguen muestran algunas de las diferentes direcciones que tomó ese instrumento durante las décadas posteriores.
Wes Montgomery – The Incredible Jazz Guitar of Wes Montgomery (1960)
Si hubiera que elegir un único disco para explicar por qué Wes Montgomery se convirtió en una de las figuras fundamentales de la guitarra jazz, The Incredible Jazz Guitar of Wes Montgomery sería una de las elecciones más evidentes.
El álbum fue grabado en Nueva York, en Reeves Sound Studios, durante dos sesiones realizadas en 1960, y publicado por Riverside ese mismo año. Montgomery estuvo acompañado por Tommy Flanagan en piano, Percy Heath en contrabajo y Albert “Tootie” Heath en batería. El productor fue Orrin Keepnews y el ingeniero de grabación, Jack Higgins.
El repertorio reúne ocho piezas que permiten apreciar distintas facetas del guitarrista. El disco funciona como una demostración de que el virtuosismo puede estar completamente al servicio de la musicalidad. Montgomery podía tocar a una velocidad impresionante, pero nunca parecía estar tocando solamente para demostrar cuánto podía tocar.
The Incredible Jazz Guitar of Wes Montgomery sigue siendo uno de los puntos de partida fundamentales para cualquier persona interesada en comprender la evolución de la guitarra jazz.
Kenny Burrell – Midnight Blue (1963)
Si el disco de Wes Montgomery representa una de las grandes cumbres del lenguaje moderno de la guitarra, Midnight Blue de Kenny Burrell muestra hasta qué punto la guitarra podía mantener una conexión profunda con el blues sin perder sofisticación.
El álbum fue grabado en Van Gelder Studio, en Englewood Cliffs, Nueva Jersey, en 1963, y publicado por Blue Note ese mismo año con el número de catálogo BLP 4123 en su edición mono. La formación está integrada por Kenny Burrell en guitarra, Stanley Turrentine en saxo tenor, Major Holley Jr. en contrabajo, Bill English en batería y Ray Barretto en congas. Alfred Lion fue el productor y Rudy Van Gelder estuvo a cargo de la grabación.
El resultado es un disco profundamente bluesero, pero nunca limitado a una concepción tradicional del blues. Burrell posee un sonido cálido y una enorme capacidad para construir frases que parecen sencillas pero que están cargadas de intención.
“Chitlins Con Carne” se convirtió en una de sus composiciones más reconocidas y posteriormente fue grabada por numerosos músicos. “Soul Lament” muestra una faceta más introspectiva, mientras que “Midnight Blue” y “Saturday Night Blues” resumen perfectamente el espíritu relajado y nocturno del álbum.
La participación de Ray Barretto en las congas también aporta una dimensión rítmica particular. El resultado es una grabación que combina blues, jazz, soul y elementos latinos sin que ninguno de esos componentes parezca forzado.
Midnight Blue es uno de esos discos en los que la guitarra no necesita demostrar nada. El sonido y el fraseo alcanzan para construir toda una identidad.
Grant Green – Idle Moments (1965)
Grant Green desarrolló una de las voces más personales de la guitarra jazz. Su estilo estaba profundamente conectado con el blues, pero su manera de frasear y su extraordinario sentido del ritmo lo convirtieron en mucho más que un guitarrista de hard bop.
Idle Moments fue grabado para Blue Note en Van Gelder Studio durante dos sesiones, en 1963, pero el álbum fue publicado recién en 1965. La formación reúne a Grant Green en guitarra, Joe Henderson en saxo tenor, Bobby Hutcherson en vibráfono, Duke Pearson en piano, Bob Cranshaw en contrabajo y Al Harewood en batería.
El álbum original contiene cuatro composiciones. El tema que da título al disco es probablemente su momento más célebre. Con una duración cercana a los quince minutos, permite que los músicos desarrollen sus ideas con una enorme libertad. El carácter relajado de la pieza contrasta con la riqueza de las improvisaciones.
Green tiene una manera de tocar basada en la economía. No necesita llenar todos los espacios y tampoco intenta impresionar constantemente con velocidad. Cada frase parece tener un propósito. La presencia de Joe Henderson resulta fundamental. Su sonido y su manera de improvisar generan un diálogo permanente con la guitarra, mientras que el vibráfono de Bobby Hutcherson agrega una textura diferente a la habitual formación de piano, guitarra y sección rítmica.
Es precisamente esa combinación de músicos la que hace que Idle Moments tenga una identidad tan particular. La guitarra de Green ocupa un lugar central, pero el disco funciona como una verdadera conversación entre seis músicos.
Escuchar este álbum también permite comprender una de las grandes enseñanzas del jazz: tocar menos puede ser una forma de decir mucho más.
Jim Hall – Concierto (1975)
Jim Hall representa una concepción completamente diferente de la guitarra jazz. Mientras otros guitarristas construyeron su identidad alrededor del virtuosismo, el blues o la potencia sonora, Hall desarrolló una estética basada en la sutileza, el espacio y la interacción.
Concierto fue grabado en Van Gelder Studio, Englewood Cliffs, Nueva Jersey, en 1975, y publicado por CTI ese mismo año. Creed Taylor fue el productor y Don Sebesky estuvo a cargo de los arreglos.
La formación es excepcional: Jim Hall en guitarra, Paul Desmond en saxo alto, Chet Baker en trompeta, Roland Hanna en piano, Ron Carter en contrabajo y Steve Gadd en batería.
El corazón del álbum es la extensa interpretación de “Concierto de Aranjuez”. La obra de Joaquín Rodrigo había sido escrita originalmente para guitarra y orquesta, pero Hall la transforma en un espacio de improvisación jazzística.
Lo interesante no es solamente cómo toca Hall, sino cómo interactúa con el resto del grupo. Su guitarra nunca parece intentar dominar la música. Escucha, responde, acompaña y deja espacio. Ese concepto de interacción fue una de las grandes contribuciones de Hall al desarrollo de la guitarra jazz. Su sonido puede ser delicado, pero nunca débil; económico, pero nunca vacío.
La presencia de Paul Desmond y Chet Baker también resulta fundamental. Ambos poseen una enorme sensibilidad melódica y encuentran en Hall un interlocutor ideal.
Concierto demuestra que la guitarra puede ser protagonista sin necesidad de ocupar permanentemente el primer plano.
Pat Metheny – Bright Size Life (1976)
Con Bright Size Life llegamos a una generación diferente y a una nueva manera de pensar la guitarra jazz.
El álbum fue grabado en 1975 en Tonstudio Bauer, en Ludwigsburg, Alemania, y publicado por ECM en 1976. Fue el primer álbum de estudio de Pat Metheny como líder y contó con Jaco Pastorius en bajo eléctrico y Bob Moses en batería.
La formación de trío resulta esencial para comprender el sonido del disco. Metheny encuentra en Jaco Pastorius un bajista capaz de desempeñar un papel profundamente melódico, mientras Bob Moses aporta una batería dinámica y sensible.
Bright Size Life representa una nueva etapa en la evolución de la guitarra jazz. Metheny no abandona la tradición, pero tampoco intenta reproducirla. La utiliza como punto de partida para desarrollar una voz propia.
Y justamente ahí reside una de las características que conectan a Metheny con los otros guitarristas de esta selección: todos encontraron una manera personal de utilizar el instrumento.
Cinco discos, cinco maneras de entender la guitarra
Lo más interesante de estos cinco álbumes es que ninguno propone la misma idea de guitarra jazz. Wes Montgomery representa el dominio del swing, el blues, el bebop y las octavas, construyendo un lenguaje inmediatamente reconocible. Kenny Burrell profundiza la relación entre guitarra y blues y demuestra que un sonido aparentemente sencillo puede tener una enorme sofisticación. Grant Green lleva la economía del fraseo y el sentido del groove a un nivel extraordinario. Jim Hall transforma la guitarra en un instrumento de diálogo, donde escuchar a los otros músicos resulta tan importante como tocar. Pat Metheny, finalmente, amplía las posibilidades tímbricas y melódicas del instrumento y abre el camino hacia una nueva concepción del jazz contemporáneo.
Por supuesto, podrían escribirse muchas listas diferentes. Charlie Christian y Django Reinhardt son fundamentales para comprender los orígenes de la guitarra jazz; Joe Pass, George Benson, Wes Montgomery, Pat Martino y John Scofield representan otras etapas esenciales; y músicos como Bill Frisell, John Abercrombie o Kurt Rosenwinkel llevaron el instrumento hacia territorios todavía más nuevos.
Pero estos cinco discos ofrecen un recorrido particularmente interesante. Permiten escuchar cómo, en poco más de quince años, la guitarra pasó de una concepción profundamente vinculada al blues y al hard bop a convertirse también en un instrumento de exploración tímbrica, interacción y nuevas formas de composición.
Más allá de las diferencias entre sus estilos, todos estos guitarristas comparten algo fundamental: no se limitaron a tocar jazz con una guitarra. Cada uno encontró una manera diferente de hacer que la guitarra hablara en el lenguaje del jazz.
Qué pensás? Quiénes son tus guitarristas de jazz preferidos???
