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por Grisel D´Angelo

Un ensayo sobre la alta cocina y la satisfacción del hambre.

Placeres Contradictorios: La Alta Cocina y la Satisfacción del Hambre (parte III)

 

En la segunda entrega de este ensayo se había logrado algo parecido a una conclusión cuya premisa expresa que

la gastronomía puede alimentar y a la vez ser arte. Sin embargo, el  arte es arte pero no puede cumplir la función de alimentar más que el intelecto y las emociones, pero nunca el estómago (excepto el estómago de algún artista que gana millones vendiendo sus obras y vive a base de Blue Champagne cosecha Grady Watts y Frank Ryerson 1941.

Ahora bien, pasemos al segmento práctico de este ensayo:

Cuál es la medida justa de hambre para disfrutar de la alta cocina y a la vez sentir saciedad?

Quien aquí escribe confiesa haber cometido actos de vandalismo como ir a Trescha y luego cruzar a una pizzería bien barata para devorarse todo. El problema es que no tiene sentido ir a un lugar de alta cocina y estar pasando hambre y pensando en la pizzería en vez de tener todos los sentidos disponibles para disfrutar de la experiencia.

Demos vuelta la ecuación y pasemos por la pizzería antes de ir a Trescha. Tampoco funciona estar desbordado de comida porque estamos en la misma situación: los sentidos y el estómago no están disponibles para disfrutar de la experiencia.

Es por eso que consulté con varias nutricionistas acerca de cuál sería la medida justa de hambre para llegar a un restaurante de estas características con la saciedad adecuada.

 

La doctora Eugenia Grobocopatel ha sugerido la siguiente rutina:

Durante el día es aconsejable realizar todas las comidas previas de forma completa (desayuno, almuerzo y merienda). Sugiero que haya una diferencia de al menos 3 horas entre la merienda y la cena para no llegar «lleno» y tener una digestión adecuada. En cuanto a la calidad nutricional de la merienda recomiendo, para que sea completa, que aporte hidratos de carbono complejos, proteínas y fibra (un ejemplo podría ser un té acompañado por tostada de pan integral con palta y queso o un yogur descremado con granola y trozos de fruta).

Esto podría ayudar a evitar llegar con demasiada hambre, permitiendo disfrutar plenamente de la experiencia sensorial sin comprometer la satisfacción física.

Tener las papilas gustativas limpias es clave al momento de la experiencia de degustación. Por este motivo se recomienda evitar previamente el consumo de chicles, caramelos o pastillas ya que pueden interferir y atenuar los sabores.

Claro…. ahora ya tenemos una dieta adecuada con la cual llegar óptimos a ese restaurante de alta cocina y dar por terminado el ensayo aquí. Especialmente si el lector ya va por un número difuso de botellas de vino abiertas. Pero vamos a profundizar en un último aspecto: el sociológico.

La contradicción entre la cocina de autor y la necesidad de satisfacer el hambre plantea preguntas interesantes sobre la relación entre la alimentación, la cultura y la identidad social. Algunas posibles reflexiones podrían ser:

  1. Culminación de Tendencias Socioeconómicas

– La preferencia por la cocina de autor, a pesar de sus porciones más pequeñas, puede reflejar tendencias socioeconómicas donde la comida se percibe como una expresión de estatus y cultura, y donde la calidad supera la cantidad.

  1. Individualismo y Experiencia Personal

– La elección de la cocina de autor puede estar vinculada al creciente individualismo en la sociedad moderna, donde las experiencias personales y la expresión individual a través de la elección de alimentos se valoran más que la conformidad con las expectativas alimentarias tradicionales.

  1. Busca de Experiencias Auténticas

– La búsqueda de experiencias gastronómicas únicas podría interpretarse como una manifestación de la sociedad contemporánea, donde las personas buscan autenticidad y originalidad en todas las áreas de sus vidas, incluida la alimentación.

  1. Cambio en las Prioridades de Consumo

– La elección de la calidad sobre la cantidad puede indicar un cambio en las prioridades de consumo, donde la experiencia sensorial y la conexión con el proceso de preparación de alimentos son más valoradas que simplemente satisfacer las necesidades nutricionales básicas.

  1. Impacto de las Redes Sociales

– La tendencia a buscar experiencias gastronómicas únicas podría estar influenciada por el papel de las redes sociales, donde compartir imágenes de platos elaborados se ha convertido en una forma de construir y expresar identidad social.

  1. Cambio en las Normas Sociales

– La aceptación creciente de la cocina de autor podría indicar un cambio en las normas sociales en torno a la alimentación, donde la diversidad y la innovación son más valoradas que las tradiciones arraigadas.

 

Y qué pasa con el jazz?:

  1. Improvisación: Al igual que en el jazz, donde la improvisación es fundamental, en la gastronomía de alta cocina también se valora la creatividad y la improvisación del chef para crear platos únicos y emocionantes.

 

  1. Experiencia sensorial: Tanto el jazz como la alta cocina buscan estimular los sentidos y crear experiencias sensoriales inolvidables. En ambos casos, se trata de más que simplemente satisfacer una necesidad básica; se trata de crear emociones y conexiones a través de la música o la comida.

 

  1. Exploración de la individualidad: Así como el jazz permite a los músicos expresar su individualidad a través de la improvisación y la interpretación personal, la alta cocina permite a los chefs mostrar su creatividad y estilo único en la presentación y el sabor de los platos.

 

  1. Dilema entre tradición e innovación: Al igual que en el jazz, donde se encuentra un equilibrio entre las tradiciones del género y la innovación constante, en la gastronomía de alta cocina también se enfrenta el dilema entre mantener las técnicas tradicionales y experimentar con nuevas técnicas y sabores.

 

¿Es posible alcanzar el equilibrio perfecto entre la innovación culinaria y la satisfacción plena del apetito?

Mientras exploramos este territorio de contradicciones, nos enfrentamos a la pregunta persistente de si la alta cocina puede, en última instancia, reconciliar la maravilla estética con el objetivo de saciarnos.

¿Podremos hallar respuestas en cada plato, en cada sorbo de experiencias  gastronómicas, o este dilema permanecerá como un desafío irresistible, dejando al comensal en la encrucijada entre la búsqueda de lo extraordinario y la necesidad de saciar el hambre cotidiana?

 

Yo elijo dejar abierta todas las puertas: la merienda funcional, la experiencia en Trescha, el desmadre en la pizzería de al lado y el blue champagne.

 

Grisel D´Angelo es Periodista culinaria, cantante y compositora.

Contacto: IG @grisel.dangelo / mail: griseldangelo@gmail.com / web: www.griseldangelo.com

 

 

 

 

 

 

Fuentes:

  1. **Libros:**

– «Modernist Cuisine: The Art and Science of Cooking» – Nathan Myhrvold, Chris Young, y Maxime Bilet.

– «The Fat Duck Cookbook» – Heston Blumenthal.

– «Cocina Molecular: Concepto, técnicas y recetas» – Antonio Campins.

 

  1. **Documentales:**

– «ElBulli: Cooking in Progress» – Un documental sobre el famoso restaurante de Ferran Adrià.

 

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