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por Grisel D´Angelo

 

Un ensayo sobre la alta cocina y la satisfacción del hambre (parte I)

Instrucciones para leer y disfrutar del siguiente ensayo:
1 – Ábrase un vino. El que guste.
2 – Ponga de fondo la obra completa de valses de Chopin.
3 – Si no la encuentra ponga en Youtube “obra completa de valses de Chopin” mientras abre otro vino.
4 – Se sugiere un horario nocturno para la lectura. De lo contrario otra opción recomendada es hacerlo a las 6 de la mañana de un domingo y sólo si hubo luna llena.
5 – Siéntese en un lugar cómodo para abrir el tercer vino.
6 – Comience con la lectura.
7 – Si las letras se vuelven borrosas o el contenido demasiado abstracto, la autora se desliga de toda responsabilidad.

En el manifiesto Le cubisme culinaire, escrito por Apollinaire en 1913, se propugnaba una revolución alimentaria similar a la revolución plástica iniciada por Picasso respecto a la pintura clásica. El texto habla de un«arte interior», más espiritual que material, que no solo tenga como objetivo saciar el hambre. De hecho, el poeta afirmaba que “para probar estos nuevos platos es mejor no tener hambre”.

Desde que me crucé con ese fragmento en unos textos acerca de cultura gastronómica, no dejó de hacerme ruido el oxímoron que implica la idea de que para probar platos es mejor no tener hambre. (Me gusta mucho la palabra oxímoron, me disculpo de antemano si hago abuso de la misma durante el desarrollo del texto).

Comencé a investigar acerca de la vida y obra de Guillaume Apollinaire. Fue poeta, dramaturgo, teórico y crítico de arte. Creador del caligrama y dio nombre al surrealismo.

Claro… ahora ese oxímoron tiene sentido y podríamos terminar con el ensayo aquí, especialmente si ya va por cuarta botella de vino. Pero vamos a profundizar.

Según la RAE, se denomina caligrama al escrito, por lo general poético, cuya disposición tipográfica esboza figuras alusivas al tema tratado. Ejemplo:

Los caligramas de Guillaume Apollinaire representan una curiosa convergencia entre la poesía y la forma visual. A través de la disposición gráfica de las palabras en sus poemas, Apollinaire no solo buscaba transmitir significado en contenido textual, sino que también exploraba la relación entre la palabra escrita y su impacto visual. Típico de vanguardistas…

En paralelo, la alta cocina comparte esta visión, especialmente en contextos como el París bohemio de principios del siglo XX. Los chefs de la época, como Auguste Escoffier, también buscaban ir más allá de la mera preparación de alimentos, centrándose en la presentación artística de los platos. La presentación estética y la creación de experiencias multisensoriales se volvieron fundamentales, así como la experimentación con ingredientes y técnicas.

El cruce entre los caligramas de Apollinaire y la alta cocina se encuentra en la voluntad de ambos de trascender las convenciones, explorar nuevas formas de expresión y desafiar las expectativas establecidas. Ambas manifestaciones artísticas buscan sorprender y cautivar a través de la creatividad, ya sea en la disposición visual de las palabras en un poema o en la presentación artística de un plato culinario. En este sentido, la conexión radica en el espíritu innovador y la búsqueda de la expresión artística en formas no tradicionales.

 

Otro detalle no menor que le debemos a Apollinaire es la invención del término “surrealismo”, acuñado por primera vez en 1917. La palabra proviene del francés surréalisme, un acortamiento de superréalisme o sobrerrealismo: lo que está por ahí encima del realismo.

Ahora bien. ¿Qué pueden tener en común la alta cocina y el surrealismo?

1. Creatividad y Experimentación:
Los chefs de alta cocina buscan constantemente innovar en la presentación, combinación de sabores e incluso en técnicas de cocción. Del mismo modo, los surrealistas buscaban romper con las normas establecidas en el arte, explorando nuevas formas de expresión a menudo provocativas y desconcertantes.

2. Experiencia Sensorial
Tanto en la alta cocina como en el surrealismo, la experiencia del espectador o comensal es fundamental. Los surrealistas buscaban provocar respuestas emocionales y psicológicas, mientras que los chefs de alta cocina buscan estimular los sentidos a través de la presentación visual, la textura y los sabores inusuales.

3. Fusión de Elementos Inesperados:
En el surrealismo, la técnica de la yuxtaposición de elementos aparentemente inconexos para crear algo nuevo es característica. En la alta cocina contemporánea, los chefs combinan ingredientes y técnicas sorprendentes para crear platos innovadores. Esta fusión de elementos inesperados busca sorprender y desafiar las expectativas, un rasgo compartido por ambas formas de expresión.

4. Influencia Cultural y Colaboración:
Tanto el surrealismo como la alta cocina pueden ser influenciados por diversas culturas y colaboraciones interdisciplinarias. En la alta cocina, los chefs pueden incorporar técnicas y sabores de diversas tradiciones culinarias. En el surrealismo, los artistas solían colaborar con escritores, músicos y cineastas para crear obras multidisciplinarias.

Por ahora todo es muy poético y hasta ligeramente pretencioso. Pero es aquí donde surgen los dilemas relacionados al oxímoron. El objetivo ahora es examinar la aparente contradicción entre la alta cocina y la saciedad alimentaria, explorando si la gastronomía es principalmente una forma de arte, una respuesta fisiológica a la necesidad de nutrición o ambas.

¿Puede esta forma de arte satisfacer tanto nuestro deseo de experimentar nuevas sensaciones como nuestra necesidad básica de saciar el hambre?

¿Es la alta cocina una extravagancia culinaria válida o simplemente una forma de arte efímera que deja al comensal con un apetito insatisfecho?

Próxima entrega: el Dilema de la Saciedad

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Grisel D´Angelo es Periodista culinaria, cantante y compositora.

Contacto: IG @grisel.dangelo / mail: griseldangelo@gmail.com / web: www.griseldangelo.com

 

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